El mejor hotel marina en Salvador
La única dirección marina de Salvador, el Hotel Casa do Amarelindo, no es un hotel de muelle: es una mansión del siglo diecinueve restaurada en Pelourinho, a unos cinco kilómetros del puerto de trabajo cerca de Comércio, de donde zarpan las goletas para excursiones por la bahía de Todos os Santos hasta la isla de Itaparica. Lo que el hotel realmente ofrece es una terraza panorámica y balcones frente a esa misma agua, más una piscina en la azotea para las horas entre salidas al mar. Quien imagine un amarradero bajo su ventana debería ajustar expectativas, es una base con vista a la bahía en el casco antiguo, con el puerto alcanzable en taxi y no a pie.
La bahía es la arteria de trabajo más antigua de Salvador, no una marina de ocio al estilo europeo. Barcos de pesca, ferris hacia Itaparica y goletas turísticas comparten la misma agua que los comerciantes coloniales usaban hace siglos, con el Mercado Modelo como antigua aduana donde antes cruzaban las mercancías por el muelle. Pelourinho, en lo alto, mantiene su propio ritmo de iglesias y plazas empedradas, observando el puerto desde la distancia en vez de estar sobre él. Alojarse aquí convierte la bahía en paisaje y en una excursión ocasional, no en un estilo de vida marina a la puerta.
Dónde alojarse
Hoteles junto al mar en Salvador
La actividad marina real de Salvador se concentra en torno a Comércio y Ribeira, de donde zarpan goletas y veleros hacia Itaparica y las islas menores de la bahía, no alrededor de Pelourinho donde está este hotel. La Casa do Amarelindo se gana su etiqueta marina por la vista más que por la cercanía: sus balcones y su terraza en la azotea miran hacia la misma bahía de Todos os Santos que cruzan los barcos, y el Mercado Modelo, la antigua aduana convertida en mercado justo más abajo, se encuentra en ese mismo frente marítimo. Los huéspedes que reservan un paseo en barco suelen tomar un taxi hasta el puerto en vez de caminar hasta él.
El Hotel Casa do Amarelindo es la única dirección de Salvador con esta etiqueta, y su argumento se apoya en las vistas más que en el acceso a amarraderos. Los balcones y la terraza panorámica de la mansión miran hacia la bahía de Todos os Santos desde lo alto de Pelourinho, a unos cinco kilómetros por encima del puerto de donde realmente zarpan las goletas hacia Itaparica y las islas menores. Los viajeros que quieren estar sobre el agua un día entero, y no solo mirarla desde un balcón, toman un taxi hasta Comércio o reservan una excursión que los recoge directamente en el hotel cada mañana.
El Mercado Modelo, a cuatrocientos cincuenta metros del hotel, es el vínculo más claro entre esta dirección y la historia portuaria de la bahía: el edificio comenzó como aduana en el frente marítimo antes de convertirse en el mercado actual, y todavía se encuentra en el límite del mismo puerto usado para las salidas en barco. Caminar hasta allí desde la Casa do Amarelindo es fácil y toma solo unos minutos cuesta abajo; seguir hasta un barco de verdad requiere transporte, ya que el mercado marca el límite del casco antiguo y no el muelle mismo.
La piscina en la azotea y la terraza bar llenan el hueco entre la vista de la bahía y una verdadera estancia marina en esta dirección. Ambas miran hacia el agua desde altura y no a nivel de cubierta, lo que conviene a viajeros satisfechos con un panorama sobre la bahía de Todos os Santos y un cóctel en vez de una reserva de amarradero. Junto con las habitaciones coloniales del hotel, sus balcones y la televisión para noches tranquilas, la etiqueta marina aquí describe más un mirador al borde del casco antiguo que una dirección náutica real sobre el agua.
Esta dirección conviene a viajeros que quieren vista a la bahía y acceso fácil a una excursión en barco sin alojarse en el propio puerto. Un plan típico incluye una mañana en Pelourinho, un taxi por la tarde hacia Comércio o Ribeira para una salida en goleta hasta Itaparica, y una noche en la terraza del hotel observando esa misma bahía desde lo alto. Las parejas y grupos pequeños son quienes más aprovechan este esquema, ya que las estancias en solitario en esta dirección ya están muy bien valoradas por la ubicación, y los cinco kilómetros hasta el puerto son el precio fijo de elegir el casco antiguo sobre el frente marítimo.
Consejos locales
- 1Reserva tu excursión a Itaparica o por la bahía con un día de antelación en recepción, la mayoría recogen a los huéspedes directamente en vez de exigir caminar hasta el muelle.
- 2Pide explícitamente un balcón con vista a la bahía al reservar, algunas habitaciones de este edificio colonial dan al patio interior en vez de al agua.
- 3Camina hasta el Mercado Modelo al final de la tarde para ver la bahía a nivel del mercado antes de subir a cenar en Pelourinho.
- 4Presupuesta un taxi de ida y vuelta hasta Comércio o Ribeira para cualquier salida en barco, son unos cinco kilómetros en cada sentido desde el hotel.
- 5Aprovecha la terraza de la azotea al atardecer, es la vista más cercana a una marina que ofrece esta dirección sin salir del edificio.
